domingo, 25 de enero de 2009

Hablar a un muro


Un día me viniste con que te habías comprado un libro de Rojas Marcos, "La fuerza del optimismo"

Asombrada te dije: pero si tú eres un optimista nato, y me dijiste...eso intento, pero la verdad es que en algunos aspectos soy un tanto pesimista.

Otro día encontré el libro en tu habitación, y la casualidad quiso que al hojearlo me detuviera en una página donde habías subrayado esto:

"El problema de quienes permanecen estancados en el ayer doloroso de su autobiografía es que viven prisioneros del miedo o del rencor, obsesionados con los malvados que quebrantaron su vida, lo que les impide cerrar la herida. La mezcla de culpa y resentimiento les amarra al pesado lastre que supone mantener la identidad de víctima, un papel que debilita y paraliza. Quienes hacen las paces con el pasado, por fatal que éste sea, se liberan, se reponen y controlan mejor su destino."

Lo leí dos veces para mí, por un lado perpleja, por otro, incrédula.
Y en mi cabeza se quedaron las palabras estancados,ayer, malvados, prisioneros.

Lo leí una tercera vez en voz alta.

Te miré y te dije: Cariño por qué tienes esto subrayado, qué te pasa, es que te sientes así???
Y no pudiste darme ningún argumento de peso, titubeaste, te pusiste nervioso,y sólo lograste balbucear que te gustaba aquel pasaje, pero nada de sentirse identificado...para nada! Por favor, pero que estaba imaginando yo????

Otro dia me compré el libro, lo leí.
Pensaba ayudarte despúes, si te dejabas...

Pero no te dejas.

Hay veces que hablar a un muro resulta agotador.

martes, 20 de enero de 2009

Fábula del elefante encadenado


Porque hoy me siento como este elefante, encadenada a muchas cosas de mi vida que creo que no podré cambiar.


Porque a veces he podido ( y puedo) con cosas muy fuertes, y otras veces cualquier nimiedad hace que me sienta diminuta.




Para todos ustedes...la fábula del elefante encadenado de Jorge Bucay ( me la he descubierto Mipetisa, gracias guapa)
Cuando yo era pequeño me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de ellos eran los animales.


Me llamaba especialmente la atención el elefante que, como más tarde supe era también el animal preferido de otros niños.


Durante la función, la enorme bestía hacía gala de un tamaño, un peso y una fuerza descomunales... Pero después de la actuación y hasta poco antes de volver al escenario, el elefante siempre permanecía atado a una pequeña estaca clavada en el suelo con una cadena que aprisionaba sus patas.


Sin embargo, la estaca era sólo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en el suelo. Y aunque la madera era gruesa y poderosa, me parecía obvio que un animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su fuerza,podría liberarse con facilidad de la estaca y huir.


El misterio sigue pareciéndome evidente. ¿Qué lo sujeta entonces?. ¿Por qué no huye?.Cuando era niño, yo todavía confiaba en la sabiduría de los mayores.


Pregunté entonces por el misterio del elefante... Alguno de ellos me explicó que el elefante no huía porque estaba amaestrado.


Hice entonces la pregunta obvia:"Si está amaestrado, ¿porqué lo encadenan?".


No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.Con el tiempo, me olvidé del misterio del elefante y la estaca...


Hace algunos años, descubrí que, por suerte para mí, alguien había sido lo suficientemente sabio como para encontrar la respuesta:
El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy, muy pequeño.


Cerré los ojos e imaginé al indefenso elefante recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que, en aquel momento el elefantito empujó,tiró y sudó tratando de soltarse.


Y, a pesar de sus esfuerzos, no lo consiguió, porque aquella estaca era demasiado dura para él.Imaginé que se dormía agotado y al día siguiente lo volvía a intentar, y al otro día y al otro... Hasta que, un día, un día terrible para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino.


Ese elefante enorme y poderoso que vemos en el circo no escapa, porque, pobre, cree que no puede.


Tiene grabado el recuerdo de la impotencia que sintió poco después de nacer.Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese recuerdo.


Jamás, jamás intentó volver a poner a prueba su fuerza.


Todos somos un poco como el elefante del circo: vamos por el mundo atados a cientos de estacas que nos restan libertad.


Vivimos pensando que "no podemos" hacer montones de cosas, simplemente porque una vez, hace tiempo lo intentamos y no lo conseguimos.


Hicimos entonces lo mismo que el elefante, y grabamos en nuestra memoria este mensaje: No puedo,no puedo y nunca podré.


Hemos crecido llevando este mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y por eso nunca más volvimos a intentar liberarnos de la estaca.


Cuando, a veces, sentimos los grilletes y hacemos sonar las cadenas, miramos de reojo la estaca y pensamos:"No puedo y nunca podré".


Ésto es lo que te pasa, vives condicionado por el recuerdo de una persona que ya no existe en tí, que no pudo.




Tu única manera de saber si puedes es intentarlo de nuevo poniendo en ello todo tu corazón...¡¡¡Todo tu corazón!!!
Jorge Bucay

domingo, 11 de enero de 2009

Una noche asi no sucede todos los días

Ruido de llaves,por fin hemos llegado.
Qué casa mas bonita tienen tu hermana y R.
Y este finde es toda para nosotros.

Fotos de D cuando era mas pequeñito.
La habitación de L, todavia con su cunita.
El sofá con una manta.
Se respira hogar.

El super a la vuelta de la esquina, pillamos una cesta? Vale, mejor.
Nos perdemos entre queso, pizzas,pan "Bimbo", tabletas de chocolate,salchichas, agua mineral, leche, una lechuga,unos tomates y un buen vino.
Es una de las pocas veces en las que vamos por la calle con bolsas del super, y me entra la risa.

Llenamos la nevera, creo que ésto no lo habiamos hecho nunca...igual en casa de tus padres alguna vez, pero no lo recuerdo.
Luego un poco de tele antes de la cena, y me encanta cuando me dices:me preparas la cena?
Y yo bromeo, si señor marqués, pero a cambio que me ofrece?

En la cocina apareces de repente, eres un cocinilla, no lo puedes evitar.
Y preparamos juntos la cena, y descorchas ese vino y yo friego las copas que estaban en la vitrina. Somos un buen equipo.

Y ponemos la mesa, y brindamos, y nos hacemos una foto...

Porque una noche así no sucede todos los días.

viernes, 9 de enero de 2009

Lo que sí y lo que no


Cada uno de nosotros lleva dentro un "lo que no", es decir, algo que no le ha sucedido y que sin embargo tiene más peso en su vida que "lo que sí", que lo que le ha ocurrido.

Es posible que haya personas en las que misteriosamente se cumpla "lo que no" y deje de cumplirse "lo que sí"

Todo el mundo tiene una herida por la que supura un "lo que no", que ningún "lo que sí" por extraordinario que sea, logra suturar.

"Dos mujeres en Praga", Juan José Millás