Ibamos en el coche de J.
Conducía él,pero de repente se duerme.
Venia una curva muy cerrada,y yo le grito CUIDADO!
Da un volantazo y frena justo a tiempo,antes de caer por un barranco.
Lo miro y le digo,déjame conducir a mí.
Bajamos del coche e intercambiamos los asientos.
Empiezo a conducir,al principio me tiemblan las manos,el volante no parece muy seguro,se escurre en mis manos.
Pero consigo dominarlo,al final me hago con el control.
Me siento feliz y orgullosa.
Finalmente llegamos a casa, sanos y salvos.
¿Y SI TE CANSAS DE TI MISMA?
Hace 1 mes