Sé que es contraproducente, que va contra mi principio de mujer independiente y segura de sí misma.
Pero en el fondo no lo soy, solo quiero que tú y solo tú lo veas.
Que pienses en mí lo que dura un fotograma.
O quizás más.
Es patético y triste tener que entrar así en tu cabeza.
Me sigues gustando.
Te sigo soñando.
Es esa la forma que tengo, cariño, de demostrarlo.