sábado, 31 de julio de 2010

Se me ponen si me besas...




Cuando llegué la puerta estaba entreabierta.
La crucé,entre timida y nerviosa y él no estaba allí.
Mientras me reía divertida por la situación, pronuncié su nombre, ese nombre que me gusta tanto,ese nombre que le susurro al oido mientras me deshago entre sus brazos.
Desde la habitación contestó con un "ya voy" y lo esperé, entre la puerta del salón y el pasillo.
Y apareció de repente, con sus ojos verdes,su sonrisa,su piel morena,su pelo recién cortado.
Y entonces me besó.Como nunca me habían besado.
En un gesto sencillo inclinó la cabeza hacia abajo,yo me puse de puntillas,estirando mis piernas tanto como pude,supongo que la diferencia de altura da una imagen divertida de los dos.

Y fue increible,eterno,no podiamos dejar de besarnos,con pasión al principio,despúes pasamos a los besitos tiernos, para volver a mordernos una y otra vez...

De momento no dejo de pensar en otra cosa... no entiendo que me está pasando.
Tan solo sé que despúes de mucho tiempo vuelvo a ser feliz.

domingo, 25 de julio de 2010

Desde arriba todo se ve distinto...

Cierra los ojos y allí aparecen los suyos,verdes,más verdes que nunca.
Los cierra y los ve, clavándose en los suyos, que son del color de la coca-cola, como esa canción de Fito que ya no le trae malos recuerdos.
Ahora ya nada es triste,ahora ya no piensa en aquel chico del Norte,es como si se hubiera esfumado,como un mal sueño del que por fin ha podido despertar.
Y al despertar ha encontrado unos brazos nuevos, que la alzan,la suben al cielo y desde arriba todo se ve distinto.
Unos labios nuevos que la besan una y otra vez, de vez en cuando, pero cuando ocurre siente que el universo se para, quiere detener el tiempo en ese momento...quiere pararse en esos besos y guardarlos para siempre.

Un cuerpo nuevo,un regazo nuevo, un olor nuevo,un tacto nuevo, que poco a poco se le va metiendo dentro,muy dentro de ella...

domingo, 11 de julio de 2010

Se empachó

Esta tarde se empachó de besos.
El beso del reencuentro,el beso con sabor a chupa-chups de fresa y nata.
El beso en el sofá viendo el tenis.
Y despúes vinieron muchos besos.
Pequeños,largos,suaves,salvajes.Algunos con regalo, mordiscos incluidos.
El más divertido bajo el agua, mientras ella se reia porque no podia respirar.
El mas dulce sobre su cama, mientras él le preguntaba si le gustaba ese sabor a merengue en sus labios,y ella le respondía acercándose más y más.

Los de despedida...primero largos, como si ninguno de los dos quisiera irse.Luego pequeñitos, uno, dos,tres, cuatro, cinco.Otro y otro,y otro.

Y se dio cuenta de que ha vuelto su risa,esa risa pizpireta,esa que le sale cuando algo le gusta.

Y esos ojos verdes le gustan mucho...

lunes, 28 de junio de 2010

Un templo

Su cuerpo es como un templo, algo sagrado,algo que nadie habia vuelto a habitar desde aquel chico del norte...

Pero hoy, el chico de esos ojos verdes ha ido más allá.

Su cuerpo es como un templo, ayer, hoy y mañana.Siempre.

sábado, 19 de junio de 2010

Puede que me deje llevar...

Puede...

El reflejo de mi cara en la ventana del metro fue definitivo.

Me sorprendí con esa sonrisa mía,la que hace meses había perdido,aquella que me salía en las miles de llamadas entre Zaragoza y Valencia.

Pero ésta vez la llamada era entre Valencia-Valencia, tan sólo cincominutostreintadossegundos.

Puede que me deje llevar y vaya a perderme de una vez por todas en esos ojos verdes...

viernes, 4 de junio de 2010

...y dejar de lado la vereda de la puerta de atrás

Esta tarde unos turistas la han descolocado durante 40 segundos.
Ella le besaba en la mejilla, y él le tocaba el pelo,mientras esperaban a que el semáforo se pusiera verde.
Y como un torbellino no lo ha podido evitar, y se ha preguntado si tu nueva "ella" te querrá tanto como yo te quería, si os besaréis así, en cualquier semáforo de cualquier ciudad...como haciamos nosotros.

Entonces le ha dado voz a su mp3, sonaba una canción de Extremoduro que habla de dejar de lado la vereda de la puerta de atrás, por la que lo vió marchar...

Ha entrado al edificio de su oficina como si le fuera la vida en ello.
Ha subido en el ascensor, le ha dado al 6 y se ha mirado en el espejo.
Estaba llorando,y no...no se lo podía permitir.Ha respirado hondo...sexta planta. Y aquí no ha pasado nada.

lunes, 24 de mayo de 2010

Ni siquiera se echa de menos a sí misma



A veces voy de valiente, y se me olvida que leer un correo tuyo aún me emociona.
Me decías hace unos meses que esperas no pertecener a la nostalgia,sino al pasado que me hizo crecer como persona.
Y esta persona que tú dices tan solo puede echarte de menos,sobre todo en momentos como éste,sentada en mi balcón, y como banda sonora del momento una canción de Amèlie.
Esta persona a veces hace como que ya no le importas,como que ya todo le da igual.
Ha pensado incluso estrechar ya otros brazos,mirarse en otros ojos (en este caso verdes)
Y entonces se pone el mundo por montera y los tacones de bailar.

Pero echa de menos tantas cosas tuyas...que ni siquiera se echa de menos a sí misma.

lunes, 17 de mayo de 2010

...no podemos hacer nada

...porque cada vez que veo una estación me acuerdo de tí.

...porque viendo esta escena no he podido evitar llorar, pensando en ese 2 de enero en la estación de Delicias, en como arrancó mi tren y yo corrí a la última ventana para decirte adiós mientras nos mirábamos a través del cristal.

Quizás te vuelva a ver dentro de 25 años, como los protagonistas de esta gran película.

O quizás nunca te vuelva a ver, y aquella despedida, sin saber que era la última se convierta en ella para siempre.

viernes, 7 de mayo de 2010

La tormenta de arena

A veces, el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar.
Tú cambias de rumbo intentando evitarla.
Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti.
Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes.
Y esto se repite una y otra vez. Como una danza macabra con la Muerte antes del amanecer.
Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo.
Esta tormenta, en definitiva, eres tú.
Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena e ir atravesándola paso a paso.
Y en su interior no hay sol, ni luna, ni dirección, a veces ni siquiera existe el tiempo.
Allí sólo hay una arena blanca y fina, como polvo de huesos, danzando en lo alto del cielo.
 Imagínate una tormenta como ésta.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. ¡No! Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. Pero una cosa sí quedará clara.
Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella.
Y ahí estriba el significado de la tormenta de arena.

Kafka en la Orilla, Haruki Murakami