Texto: Amarbe
Me despedí en una estación, una estación grande, blanca, y fría.
Di la vuelta y alli estabas todavia, mirándome con esa sonrisa timida que te sale cuando te pones nervioso.
Y llegó mi tren, un vagón, dos vagones,tres vagones.
Y subi al tren,un peldaño, dos peldaños,tres peldaños.
Y arrancó el tren, un metro, dos metros, cien metros.
Y llegué a los 326.000 metros.
Un minuto, dos minutos,cien minutos.
Y llegué a los 43.200 minutos.
43.200 minutos sin vernos.
326.000 metros de distancia.

2 comentarios:
Nunca olvides, que el tiempo y la distancia son dos variables, y como tales varían a su antojo. El truco es conseguir que tú antojo sea su antojo. Y creeme que se puede conseguir.
No lo dudo, el secreto debe estar en el empeño que se ponga.
A ver si nos antojamos sincronizadamente.
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