Vais y venís
pero nunca os paráis a pensar
quien unió el invierno al frío
y el brillo al metal.
Entráis y salís
pero nunca os atrevéis a preguntar
quién dejó en la hierba el verde
y en el mar la sal.
Y en tus ojos la electricidad
y en tu boca el fuego de un volcán.
Veis y calláis
porque no llegáis nunca a adivinar
la razón de que el tiempo pase
y todo siga igual.
En tus ojos la electricidad
y en tu boca el fuego de un volcán.
En tus ojos la electricidad
y en tu boca el fuego de un volcán.
En tus ojos la electricidad
y en tu boca el fuego de un volcán.
1 comentario:
Muchas veces damos por bellas las respuestas cuando en verdad lo bello es la pregunta.
Un Saludo.
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