
Un día me viniste con que te habías comprado un libro de Rojas Marcos,
"La fuerza del optimismo"Asombrada te dije: pero si tú eres un optimista nato, y me dijiste...eso intento, pero la verdad es que en algunos aspectos soy un tanto pesimista.
Otro día encontré el libro en tu habitación, y la casualidad quiso que al hojearlo me detuviera en una página donde habías subrayado esto:
"El problema de quienes permanecen estancados en el ayer doloroso de su autobiografía es que viven prisioneros del miedo o del rencor, obsesionados con los malvados que quebrantaron su vida, lo que les impide cerrar la herida. La mezcla de culpa y resentimiento les amarra al pesado lastre que supone mantener la identidad de víctima, un papel que debilita y paraliza. Quienes hacen las paces con el pasado, por fatal que éste sea, se liberan, se reponen y controlan mejor su destino."
Lo leí dos veces para mí, por un lado perpleja, por otro, incrédula.
Y en mi cabeza se quedaron las palabras estancados,ayer, malvados, prisioneros.
Lo leí una tercera vez en voz alta.
Te miré y te dije: Cariño por qué tienes esto subrayado, qué te pasa, es que te sientes así???
Y no pudiste darme ningún argumento de peso, titubeaste, te pusiste nervioso,y sólo lograste balbucear que te gustaba aquel pasaje, pero nada de sentirse identificado...para nada! Por favor, pero que estaba imaginando yo????
Otro dia me compré el libro, lo leí.
Pensaba ayudarte despúes, si te dejabas...
Pero no te dejas.
Hay veces que hablar a un muro resulta agotador.